
Fue en 1985 que el entonces profesor de Oxford, Josh Silver, se planteó el encontrar una alternativa más sencilla para la elaboración de anteojos, una opción más práctica y económica que no requiriera de tanta especialización como hoy día, una opción que le permitiera a cualquier persona graduar y ajustar sus propios anteojos rápida y fácilmente.
En la foto superior podemos ver a un hombre zulu usando unos anteojos de cristal líquido inventados por Silver, quien más de dos décadas después encontró una respuesta a su inquietud de mediados de los 80’s. Silver ideó unos anteojos compuestos por dos membranas de material plástico con un vacío en el medio, vacío que puede llenarse de un fluído que es el que da la curvatura a los anteojos.
Los lentes diseñados por Silver son simples, uno se los pone y a través del ajuste de un simple tornillo, uno puede ir ajustando la cantidad de fluído entre las membranas hasta lograr la graduación correcta, proceso que cualquier persona con un mínimo de instrucción puede hacer.
Actualmente unas 30,000 personas en 15 países ya usan estas nuevas y revolucionarias gafas, pero Silver espera que para el 2020 un billón de las personas más pobre del mundo cuenten con ellos, una meta sin duda muy ambiciosa pero que Silver confía en poder lograr, esperemos que así sea.
Vía: guardian.co.uk
Por bonzopoe