Aborto de una estrella

Tan rápido como llegaste te has ido.
Ni siquiera te convertiste en estrella de mi firmamento de recuerdos;
y después del estruendo de tus besos,
sólo provocaste con tu adiós una llovizna.
Fuiste sólo un débil relámpago
que iluminó por un segundo mi noche.
Un cerillo barato que no llegó ni siquiera a quemarme.
René Coral
