
Suena Casandra Wilson de fondo, es de mis cantantes de jazz favoritas, y sirve de soundtrack accidental a este devaneo mental gracias al modo aleatorio de mi reproductor de música. Frente a mí, la lap y las rayitas quebradas del Word subrayando palabras que no entiende, me recuerda a la gente con la que tanto convivo en el círculo vicioso de mi cotidianeidad, gente que no entiende que 1+1 no necesariamente es dos.
Johnny Cash entra a escena, con su voz garraspienta y ese tono solemne tan suyo, ese tono que dice ‘yo no canto pendejadas, solo cosas profundas’… pobre Johnny, si supiera la de pendejadas que se hacen con sus letras profundas, cosas como esta, el escribir por el simple disfrute de escribir, el escribir como búsqueda a ciegas, como salto bungee a la nada-todo, el escribir como derramarse en el instante a ver hasta donde se extiende el líquido de nuestra vacuidad.
La guitarra de Ottmar Liebert ahora toma el mando, pero solo por un instante porque ya detrás viene la cuchara sopera de Spoon, con su mezcla tan ecléctica de influencias. Bandas como esta me recuerdan a mí mismo, abarco tantas cosas, pero puedo con tan pocas, disfruto de tanto que a veces a mi alma todo le sabe igual. Pero prefiero eso a que todo me sepa igual porque siempre me alimente de lo mismo. Prefiero la intoxicación por mezclar recuerdos con olvidos, sueños con deseos, lascivias con miedos, que la anemia que da comer el mismo pasto que come la manada.
Mientras me intoxicaba Blonde Redhead, llegó y se fue sin pena ni gloria por la Calle 13, siguiendo los caminitos hacia el cosmos de Fobia, y ahora Depeche Mode, casi como una burla, interpreta ‘It’s no good’… como si no lo supiera, ¡pinche Gahan no me jodas que ya sé que esto no va a ganar un Pullitzer!
A veces creo que la vida es como el shuffle de mi reproductor, en ocasiones hila varias buenas rolas y eso te hace feliz, pero cuando menos te lo esperas, como sucede con esos recuerdos que siempre queremos olvidar, aparece esa canción que pensabas que ya habías borrado hace tiempo para partirle la madre al mood.
Ahora suena algo que no reconozco, sabe a new age pero menos dulce, menos empalagador, menos a receta que viene en las cajas de Zucaritas, pero se ha ido ya, efímera como faje de discoteca con una extraña después de varias cervezas, no estuvo mal pero no creo recordarla si la oigo de nuevo.
Sancamaleon entra a escena y esto ya se volvió un desmadre, es hora de sacar al azar y tomar el control de las cosas. Es también hora de desayunar y volver al mundo. Nos vemos luego pantalla, teclado y winamp, me esperan unas Zucaritas y la chica del faje de anoche en la disco, que la verdad no recuerdo como se llama, pero tiene cara de Martha y de que el faje de anoche, a pesar de no recordarlo, no estuvo nada mal…
-Ya vuelve a la cama…
-Ya voy, nada más subo esto al blog y desayunamos, ¿ya te echaste las Zucaritas?
Por bonzopoe